Mis días en una secta CristiAAna.

Lo que relataré a continuación está totalmente basado en mis recuerdos de lo que experimenté en un grupo que se reunía en instalaciones identificadas con el logotipo de Alcohólicos Anónimos y al cual asistí de manera totalmente voluntaria. Aclaro que no pretendo asegurar que todos los grupos de Alcohólicos Anónimos, o similares, se conduzcan de la misma forma. Y que debido al tiempo transcurrido y a la poca fiabilidad de mi memoria, así como de mi estado mental en ese momento; muchas situaciones posiblemente han sufrido alguna distorsión involuntaria de mi parte. No escribo esto con otra intención más allá de su malsano (pero respetable) entretenimiento basado en la morbosa afición, que compartimos, de hurgar en las vivencias de alguien más.

Los días en el “primer mundo” de un tipo tercermundista.

Hace 2 años mi novia y yo nos mudamos de Querétaro a Barcelona. Y unos días antes de partir, en el lugar donde hasta ese momento trabajaba mi jefe anunciaba a mis compañeros: “...Nos deja para irse al primer mundo…” Me quedé pensando, ¿realmente me voy al primer mundo? ¿Barcelona es parte del primer mundo? Pero entonces ¿Qué putas es el primer mundo?

Un día el niño gordo quiso correr. Parte 1 de 3: La bendita apuesta.

« ¿Por qué demonios la gente corre? ¿están locos? ¿qué caso tiene? ¿por qué les gusta sufrir de esa manera? Yo no sé correr, a los 3 metros me canso y además, pues ya saben, correr te chinga las rodillas" ». Era lo que siempre decía y aún así aquí me tienen, de madrugada, sentado en el escusado, con los chores en los tobillos, los pezones enmicados; pensando que después de desalojar el colon tendré que barnizarme todo aquella zona donde el pelo se encrespa y trataré de encontrar el valor para que, en vez de volver a la cama con la dignidad intacta, me disponga a salir a correr...

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