Un día laboral… (Parte 1)

Últimamente por cuestiones circunstanciales, contextuales; así como también por decisiones conscientes y apremiantes, me vi en la posición de revalorizar mi concepto del trabajo y de mi vida laboral en general. Supongo que todos nos preguntamos tarde o temprano, y seguro más de una vez en la vida, si eso que hacemos lo haremos el resto de nuestros días, si somos buenos en lo que hacemos, si trabajamos para vivir, si vivimos para trabajar, si vale la pena lo que hacemos contra lo que recibimos en términos monetarios, de beneficios, de tranquilidad, de realización profesional y personal. ¿El trabajo nos dignifica o nos hace autómatas miserables? ¿El trabajo lo sufrimos o por el contrario #amomitrabajo?

Un día los muertos resucitaron… bueno, más o menos.

Uno de los temas que más ha obsesionado al ser humano es el de la inmortalidad. Por más ambicioso que este tema nos parezca, los avances científicos y médicos han hecho que la longevidad del ser humano cada vez sea mayor, sin embargo, el tema de este texto no es en el terreno de la medicina o biología, sino en el campo audiovisual, donde en cierta forma se están dando grandes pasos para encontrar el “santo grial”.

Un día leí sobre “lo mainstream”

Tenía la absurda intención de hacer una reseña del libro "Cultura Mainstream" de Frédéric Martell, pero no tengo la capacidad intelectual, además lo que el mundo menos necesita son reseñas hechas por gente que basa su dieta nocturna en palomitas y papas fritas con limón. Por lo tanto decidí algo más intrascendente, imprudente y carente de toda contribución para el mundo, malescribir este texto de escusado.

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